De forma intuitiva, podríamos hablar de bioconstrucción como la construcción de edificios de forma bio, pero esta definición empobrece toda la consciencia sobre la misma, así que vayamos por partes.
A modo de breve resumen, la humanidad ha edificado a lo largo de su historia con los elementos naturales que ha encontrado cerca, a su alrededor, como piedras, áridos, tierra, madera, fibras vegetales, fibras animales, etc.
Ha sido básicamente de forma manual, lo que ha implicado un ritmo más lento y conectado a la tierra, dando sentido al “cobijo” que los protegía, que les ofrecía un lugar de descanso y regeneración.
Hasta que llegó la revolución industrial, la cual cambió el paradigma de prácticamente todo, también en la construcción.
En el último siglo, la industrialización y el boom inmobiliario mundial han llevado a este sector a niveles de productividad máxima, rápida y sin la consciencia necesaria.
Con el avance tecnológico han surgido nuevos productos y aditivos con costes energéticos, de salud y medioambientales altísimos.
Toda esta “productividad constructiva” ha derivado también en la pérdida de sentido con lo que para el ser humano significaba el “cobijo”, su lugar sagrado dónde habitar y donde Ser.
A raíz de este movimiento, empezaron a alzarse voces críticas con la finalidad de reconducir la situación y poner de nuevo consciencia, dando origen al término de Bioconstrucción.
Se ha ido creando escuela y difusión para introducir de nuevo en las edificaciones elementos naturales y cercanos que son respetuosos con el medio ambiente y las personas.
En los últimos años, se está tratando de recuperar la construcción tradicional, aquella que se ha perdido o que aún se practica en los países mal llamados “en vías de desarrollo”.
Llegados a este punto, podríamos definir la Bioconstrucción como la construcción de casas o edificios con el mínimo impacto ambiental, al mismo tiempo que cuidan del bienestar y la salud de las personas, tanto en la propia construcción como a lo largo de la vida útil o funcionamiento de la casa.
Pero en realidad es mucho más que esta definición. También se tienen en cuenta temas de eficiencia energética, gestión de recursos y residuos, bioclimática, elementos naturales, radiaciones naturales y artificiales, economía local y circular, bienestar de las personas, etc…
Materiales habituales que se utilizan:
- Naturales y no adulterados
- De proximidad o cercanía
- Inodoros o de olor agradable que no emitan sustancias tóxicas
- De baja radioactividad
- Que no produzcan cargas electrostáticas.
- De protección acústica y antivibratoria orientada a las personas
- De bajo coste energético en la fabricación.
Ejemplos de materiales que se emplean: piedra, tierra, madera de bosques FSC, paja, cáñamo, bambú, cal, cemento natural, corcho, lana de oveja, algodón y celulosa.
También tenemos en cuenta varios aspectos externos para hacer la vivienda más habitable y eficiente:
- Estudios de Geobiología, las radiaciones naturales como aguas subterráneas, fallas geológicas, líneas Hartmann y líneas Curry y gas radón. También las radiaciones artificiales o campos electromagnéticos que existen en la ubicación de la vivienda.
- Se estudia e implanta un diseño adecuado para aprovechar al máximo los recursos naturales, ahorrando costes medioambientales y económicos.Por ejemplo: a partir de la luz solar calentamos la vivienda en invierno y obtenemos energía. Aprovechamos los vientos para realizar ventilaciones naturales y recuperamos toda el agua de lluvia. También se depuran las aguas residuales de la casa para darles nuevos usos.
A mi me gusta ver la bioconstrucción como una mezcla entre el reencuentro con la construcción tradicional en contacto con la Tierra, en combinación con los conocimientos arquitectónicos del S. XXI, ligados a la eficiencia energética y a la gestión de recursos respetando el medio ambiente.
Un hogar saludable para todos
Un hogar saludable no solo es esto que venimos viendo, sino que va más allá, a un terreno más sutil y energético, a sensaciones y emociones que en ocasiones son difíciles de explicar.
Una vivienda bioconstruída respira con nosotros, y lo hace en sentido literal. El barro, por ejemplo, es un elemento que regula por si solo la humedad. Si en la vivienda hay un exceso de humedad, por habernos duchado o al cocinar, el barro de la pared absorbe el exceso y lo expulsa al exterior, dejando constante una humedad interior del 55% (+-5%), ¡por lo que los vidrios o espejos no se empañan!
La humedad del 55% es la deseable y saludable para el hábitat humano.
Esta excelente propiedad se traslada al cuerpo de forma sutil con una sensación de bienestar, confort y temperatura agradable, sin extremos.
Limpiar energéticamente el ambiente
Esta propiedad de regular de forma natural la humedad del interior, le permite al barro también hacer limpiezas energéticas, al extraer y aportar la humedad, está llevándose con ella la energía generada en el interior por las personas y renovándola.
Para llevarlo a la práctica, en una casa de barro nunca hay la sensación de “ambiente cargado”, y no solo eso, te aseguro por experiencia propia que esta sensación de ambiente limpio y de bienestar hace que las “típicas discusiones familiares” se conviertan en conversaciones o debates de tono bajo permitiendo mayores acuerdos y aceptación.
Habitar una vivienda basada en la bioconstrucción, te permite tener un espacio de descanso y desconexión en armonía con nuestra esencia. Nuestro hogar es un lugar sagrado, debemos tomar consciencia que dónde habitamos nos protege, nos cuida y nos mima, es el lugar dónde pasamos el tiempo con las personas que más amamos.
Comparto algunos consejos prácticos basados en mi propia experiencia:
-Si estas pensando en construirte una vivienda porque ya tienes un terreno, busca información sobre las muchas posibilidades de la bioconstrucción, de los materiales, de los profesionales, o hasta puedes plantearte la autoconstrucción en familia, como hicimos nosotros.
-Consulta antes, visita lugares afines y habla con sus propietarios, porque la calidad y el bienestar de esas viviendas son increíbles, inspiran mucho.
-Si vives en un piso o casa ya construida de forma convencional, también puedes plantearte hacer alguna pequeña modificación o reforma para mejorar la calidad de los materiales o aislar mejor la vivienda, así tendrás un ahorro energético a lo largo de los siguientes años.
-Algo sencillo de realizar es empezar a probar con la pintura natural, como la pintura de arcilla o pintura de cal sin aditivos, estas pinturas las puedes realizar tu misma o las puedes adquirir en lugares especializados a través de venta online.